© 2007 Txema Rodríguez

Feliz

GlassesDecía que sólo lo escrito ocurre y pidió una historia con final feliz.
No con fin medio feliz, ni última palabra incierta. Feliz a secas como el primer segundo del primer amor, como el brillo de la luz en el andén cuando vuelve.
Feliz sin fisuras, feliz redondo, feliz completo, feliz pronunciado, feliz de feliz. Y no sólo feliz, sino final. Luego principio. Feliz de rayo, feliz de átomo, feliz de triste.
No cómo empieza. Ni cómo sigue. Ni cómo termina. Sólo que concluye feliz. Como si existiera, como si fuera, como si creyera.
No cómo se da la inocencia, sino cómo se adquiere.
Igual a un final sin comienzo en un punto, sin fin en otro, quería el lugar exacto donde el camino es feliz, donde la línea se detiene, se curva, se cierra sobre sus extremos y gira.
Me pidió un final feliz para tenerlo.
Me pidió el momento del contacto de las manos, la pupila encendida de la niña, el polvo de la mariposa, el sonido de la cremallera del cielo, el tacto de la piel; aquella vez.
Me pidió la huella del extranjero de traje blanco, el temblor de un rayo catódico, el murmullo de una arteria. Me pidió cosas que son sin ser.
El nacimiento de una palabra.
Parar el tiempo si existiera. Mover la tierra hacia otro lado. Querer y ser.
Feliz de ser feliz siendo feliz. Feliz eterno. Feliz fugaz. Feliz de final feliz.
Está escrito.
Ocurre.
Fin Feliz.