Al otro lado

Pedro se fuma un cigarro

Llevo semanas de trabajo metido en un proyecto que está cambiando mi forma de mirar a las personas. Consistía, en principio (siendo esta palabra una imprecisión necesaria en todo inicio), en acercarme a un grupo de presos de la prisión de Picassent armado con unas cuantas cámaras fotográficas con la intención de explorar y de ayudar a autoexplorar. Preferí, a sabiendas del riesgo que asumía, no saber a qué me enfrentaba. Puede que sea una forma de aproximación (digamos también de conocimiento) poco ortodoxa, aunque es la única que considero ética para un fotoógrafo.

No me parecía justo, por decirlo de algún modo, llevar a cabo una selección. Como si pudiéramos llegar a un lugar lejano y reclamar la presencia de individuos de un solo tipo o de varios predeterminados que se ajustaran mejor a nuestros intereses. También hablé, al menos lo recuerdo, en una reunión previa al inicio de este proyecto, con la asistencia del director de la cárcel y de Lourdes (una persona valiosa ahora despreciada por el sistema penitenciario), de mi creencia (intuitiva) en la capacidad de la imagen para mostrar/mejorar la autoestima de estas personas. O de ayudarles a relacionarse consigo mismos y con los demás.

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4 comentarios en “Al otro lado

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