© 2009 Txema Rodríguez

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Antes de ir a dormir

- 26 febrero, 2009

La paciencia nos traiciona {o nosotros a ella}. Porque esperamos, siempre lo hacemos, siempre lo hago, que ocurra algo. Uno es paciente en la espera y trata de mantener la calma; hasta descubrir que no se trata de permanecer quieto y aguardar, sino que el secreto el paciente en la actividad del que logra más que la tranquilidad del que aguarda.
[En realidad la paciencia carece de sentido porque conlleva una expectativa, algo que será]
[Algo que siempre es lo que tiene que ser en un momento dado y, por lo tanto, ajeno a nuestro deseo envuelto en aparente sosiego]

Esperar no es hacer. A no ser que se espere aceptando lo inevitable, en ese momento en el que todo es bienvenido sea cual sea su naturaleza.

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