El desalojo del 15M en Valencia

Era una cuestión de número. Un grupo de chavales durmiendo en una plaza contra un montón de policías que, pasadas las cuatro de la madrugada, comenzaron a brotar de cada un de las calles (y son muchas) que van a parar a la Plaza del Ayuntamiento de Valencia. Comenzó al poco rato el ritual de la identificación y el intercambio de palabras más o menos amables por ambas partes. Nada significativo. Poco a poco el humilde campamento de cartones, pancartas y guitarras vio como sus habitantes abandonaban el lugar tras escuchar su nombre y recuperar el dni que les habían pedido los agentes. La vallas volvían a cerrar la plaza y se iniciaban los preparativos para lanzar cohetes en honor a la Virgen de los Desamparados. Unas cuantas calles más allá, en otra plaza, la que sirve de espacio público junto a la basílica, rebosa ya a esa horas de la madrugada de miles de personas que esperan ver el traslado de la imagen. ¿Siempre ha de ser una cuestión de número?.








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