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Foto en la red

Guardar imagen como

- 25 enero, 2010

Guardar imagen como, sobre el famoso Beso del Hotel de Ville de Robert Doisneau

El famoso Beso del Hotel de Ville de Robert Doisneau

Hace unos días, una amiga nos preguntaba nuestra opinión sobre la Ley de Economía Sostenible porque el caso el caso es que en ella (supongo a los lectores informados, tal vez hasta en exceso) ni tan siquiera se nombra a los fotógrafos. Algo que resulta chocante porque una de las primeras experiencias de los usuarios al acceder a la red es hacer clic en una fotografía y seleccionar “Guardar imagen como”. Es algo tan natural que como asegura Sofía Moro en esa entrevista a tres bandas “la gente ni tan siquiera es consciente de que está usando un material del que no puede disponer libremente”. Y ciertamente es motivo de reflexión que los fotógrafos (al margen de que su dedicación y calidad), como grandes suministradores de contenidos gratuitos a Internet, no cuenten con protección de ningún tipo, al menos ni con el pequeño consuelo de aparecer en un texto legal que ampara como creadores a cantantes que nunca han compuesto nada.

Ojo, este texto no es un alegato ni a favor ni en contra de nada. Personalmente, considero que esa ley y el espíritu que la ampara son inconstitucionales y por lo tanto no puede servir para defender los derechos de nadie. Otros pensarán de distinta manera. A fin de cuentas la cosa va (dicen) de proteger la propiedad intelectual (sea eso lo que sea) y en este terreno, como en otros, el peso de los beneficios económicos determina también la fuerza y el poder de la defensa.

A los fotógrafos les ocurre como a los periodistas (también son creadores, creo) o a muchos otros profesionales que nadan en esas turbias aguas en las que no existe un concepto definido sobre la propiedad del trabajo. Habría que comenzar por determinar si el trabajo es propiedad de quien lo paga o de quien lo realiza y si todos los medios de un grupo se pueden pasar las fotos y los textos como cromos cuantas veces quieran.

En cualquier caso, la fotografía hace mucho que no necesita defender su valor artístico (otra cosa es que los legisladores lo sepan) aunque tampoco puede renunciar, al menos en el mundo del fotoperiodismo, a su naturaleza como medio de reproducción barato, accesible y popular. Algo que muchos han ido olvidando poco a poco, y que entra en claro conflicto con las ediciones limitadas que venden las galerías de arte. Y este es el punto donde todo se enturbia porque aunque se pretende defender el derecho intelectual se cobra, en realidad, por el objeto. Y una imagen en una web lo es, aunque pequeño e indefenso, tanto que ni los políticos lo tienen en cuenta cuando se preocupan por todo lo demás.

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