© 2008 Txema Rodríguez

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Magnitud

- 11 diciembre, 2008

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Basta que nos muestren un reloj para que pensemos que mientras la aguja se mueve ante nuestros ojos algo está ocurriendo en algún lugar al que no podemos acceder. Se trata sólo de un objeto al que damos un significado. Nos dice que esperemos, no que esperemos mirándolo, {que es lo que ocurre en ese intervalo en el que creemos ver cómo pasa el tiempo}. Y no es eso. Es sólo una máquina que simula un movimiento. No es tiempo, ni ocurre. Aunque sea una medición.

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