© 2008 Txema Rodríguez

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- 28 octubre, 2008

Unido a lo anterior.

Insisten en el verbo estar y no tanto en el ser. Dicen quiero estar con. Una y otra vez, como una letanía, como si todo se redujera a la presencia,  al contacto físico. No entienden lo que hago. Me invitan a volver.

Los niños. Siempre amparando las frustraciones de sus padres.

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Jo

One response

  1. Paz dice:

    En realidad, no entienden por qué hacen lo que hacen, y lo que el ser humano entiende tiene las dimensiones de lo que entiende de sí mismo.
    La vida se va estrechando a los límites de lo correcto, de lo aceptable, del amplio consenso, como una dentadura postiza que pide blando y después papilla y después líquidos.
    Temen que lo que aman acabe yéndose demasiado lejos.
    Lejos, sobre todo, de su alcance. O de quedarse ciegos o a oscuras, sin esa luz emite el que sueña, al fin y al cabo.
    La que se arroja sobre las cosas, la que les permite seguir mirándose en un espejo sin que la imagen reflejada eche a correr.

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