© 2013 Txema Rodríguez

Blog / Invenciones

Una fugaz secuencia femenina

- 5 enero, 2013

A trace from another time
Another place

Angels. David Sylvian

Hay momentos para mirar atrás. He aprendido que eso (creo que lo más parecido, o exacto, tiene que ver con una especie de memoria sensorial) me ayuda a resolver y avanzar. No sigo una línea sino un camino icónico, una visión de algo que estuvo y ya no está. He elaborado mi modo (o eso creo, seguramente hago lo mismo que han hecho todos los seres humanos siempre). Comienza con la música. Muy a menudo con David Sylvian, con quien mantengo una relación de intimidad y larga duración, aunque las notas desaparecen al cabo de unos minutos y aparece un silencio plagado de sonidos sobre los que fluye mi vida.

Now the curtain opens on a portrait of today, Madrid. 2007.

Now the curtain opens on a portrait of today, Madrid. 2007.

Speaker and Corner. Hyde Park, 2007

Speaker and Corner. Hyde Park, 2007

En ese mundo no hay tensión. Puede que parezca que me encuentro lejos de los problemas de lo cotidiano, pero soy sincero si digo que no es así. Solo es que me hablo a mi, no a los demás. En esta intimidad de internet, donde resulta tan fácil pasar despercibido. Me preparo para los cambios. Pongo ante mi un retrato de ella, que tanto me gusta, lleno de luz y calma. Afronto mi tendencia innata a alterar la atención, a moverme hacia una dirección. El resto es un tesoro personal. Como la vida de la pareja que toma café, impasible, a nuestras espaldas.

-La esperanza se encuentra en la siguiente página. No cierres el libro.
-He pasado todas las páginas del libro sin topar con la esperanza.
-La esperanza quizá sea el libro.

El regreso al libro. Edmond Jabès

Voronet, 1989.

Voronet, 1989.

Fuera llueve y dos perros copulan. La iglesia está rodeada de árboles secos. Mi vieja Nikon se atasca por enésima vez. En aquellos días me ganaba la vida vendiendo objetos. Recuerdo la belleza de Moldavia y la inquietante presencia de sus mujeres. Establecemos una secuencia absurda con los momentos. Las imágenes sobre las que discurren estas líneas tienen una premisa espiritual. Aunque no son fruto de una selección cuidada. Se trata de un ritual que ocurre de manera accidentada.

Run baby, 2005

Run baby, 2005

Resulta complejo escribir si eres observador y observado. Si te planteas qué sentido tiene lo que haces o dices (y con ello, lo dejas de hacer o dejas de decir). La mujer negra corre desnuda sobre la arena. A mi lado alguien susurra todo lo que haría con ella, con ese vocabulario explícito de los hombres. Es hermosa, pero no pienso en ella en ese momento como un cuerpo sino como el único cuerpo que huye de algo. A eso me refiero. Es lo que trato de explicar. No hay nada más que ese momento. Tal vez.

Compromise, Roma. 1987

Compromise, Roma. 1987

82 <----. Venecia, 2007

82

Las personas creen en el orden y el sentido de la narración. Consideran que eso es la vida, una secuencia prevista y aceptada por los demás. Necesitan la aprobación como un perro su correa. Aguardan una dosis de la mentira cotidiana que les permita cerrar los ojos cada noche y dormir. Necesitan clasificar sus acciones y pensamientos (y la vez mentir asegurando que no lo hacen). Ídolos a los que seguir. Patrones que imitar. Guerras a las que acudir. Pienso en ellas, en la violencia, en ese tipo de dolor, mientras las mujeres bajan de barco. Sus rostros no serían distintos si llovieran bombas. Las heridas serían más evidentes a causa de la urgencia del peligro. De eso va el trabajo de muchos fotógrafos, de aprovechar esas brechas en la intimidad que impone la lucha por la supervivencia. Leo ahora que McCullin quiere volver a la guerra, con 77 años. Y no sé qué pensar. Estuve charlando con él hace unos años (tampoco eso quiere decir nada). Es una estrella. Tal vez cree que no ocurre nada en Siria hasta que no llegue él y es posible que esté en lo cierto, porque verá cosas que antes nadie vio. Nuestro equilibrio, el de los fotógrafos, se ha roto. Una nube oscura y tóxica nos rodea. En eso se equivoca Don, la guerra está en nuestras casas, en nuestras conciencias, en ese mundo del que huye cuando más luz necesita.

Decidí un día que iré a donde yo mismo me lleve de un modo inevitable. En el sentido en el que decía Camus que la última palabra es la de los resistentes. El Je réponderay de Isak Dinesen.

Resurrection. Londres, 2007.

Resurrection. Londres, 2007.

Dejo a David y aparece Miles. Este disco tan loco. Siempre joven, hasta el final. Eugene dice algo sobre la música en esta entrevista recuperada ahora de las profundidades del tiempo.
Solo aparecen mujeres. Como la esbelta pierna de la mujer que se casó con otro. Mujeres que miran al más allá. O a mi. Es un principio inquebrantable no tratar este asunto. Más allá de ser radicalmente discreto (que lo soy) me viene a la memoria aquella frase de Coco Chanel “Une femme sans parfum est une femme sans avenir”. Tal vez tenga una lectura superficial, aunque no lo creo. A menos que el pefume se considere, de forma errónea, como algo irrelevante. Como la esbelta mujer de una calle de Hammersmith, ese barrio que me resulta familiar.

Second skin, Madrid. 2008

Second skin, Madrid. 2008

Cultura para el barrio, Buenos Aires. 2006

Cultura para el barrio, Buenos Aires. 2006

Hypnosis, Roma. 2009.

Hypnosis, Roma. 2009.

Love revelation. Panteon, Roma. 2009

Love revelation. Panteon, Roma. 2009

En algún lugar, cerca de allí. Apenas a unos metros, basta con salir a la luz. Venden el mejor helado de limón del mundo, en la Piazza della Maddalena. Habrá opiniones distintas. Aunque en ocasiones la medida de las cosas es el sabor del helado. Apenas a unos metros se halla el Panteón. No imagino una construcción más hermosa, un lugar de mayor perfección y fuerza sobrenatural. Pude captar un dia ese momento. Una niña impresionada por el foco de luz que atraviesa el óculo.

Soul chair. Sofia. 2007

Soul chair. Sofia. 2007

Lady X. Londres, 2007

Lady X. Londres, 2007

Alternate plan. Hotel deconocido o no recordado. 2006

Alternate plan. Hotel deconocido o no recordado. 2006

Todo era horrible fuera de aquella habitación. Más allá de la carne aquel día tuvo un significado. Compasión y miedo. La purificación del alma. Al día siguiente desperté con temblores. Y me fotografié desnudo. También era la primera ocasión, en años, en la que me convertí en protagonista.

Next Post:

Hombres y estatuas