© 2004 Txema Rodríguez

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Ángel

- 12 marzo, 2004

El ángel vuela desde Alcalá y se para a mirar tu cama vacía
donde reposa un hilo de saliva abandonado en un sueño
una línea húmeda superviviente
el rastro el último el recuerdo
echa a correr por las calles de ladrillos
se come tu corazón
en fragmentos
El ángel te toca la cara con la penúltima luz
y te lleva a la ciudad cuando el sol se retuerce sobre los hombres
doblega el acero
enloquece a las sirenas
apaga las voces
con golpes de huesos rotos de cuerpos
que caen formando una lluvia inesperada
El ángel te dice y no entiendes
los diccionarios flotan en el río
han muerto en la explosión de palabras
El ángel abre el bolso las puertas las piernas
los ojos los cráneos las lenguas
cubre con una manta transparente
las fotografías del último viaje
las migas del desayuno
la ropa sucia sobre la silla
el libro de química
las llaves aún temblorosas en la cerradura
la luz intermitente del despertador
el carmín de la taza
la despedida
El ángel te dice mientras mira tu cama vacía
el periódico
a tu hermano
el billete del tren entre los dedos
la bruma de la ciudad lejana
el retrovisor que te devuelve un rostro deformado
por el polvo
con él con ella
con los números uno dos tres cuatro once cien doscientos mil
con un bombo que gira y contiene tu cifra
la que no entiendes
la que no oyes en el silencio de los gritos
la que arde a tu lado
sin tiempo para decir adiós
para decir nada
para nada
El ángel está contigo
en el vientre de los pájaros
en los motores apagados
en la lámpara que tiembla
en la agonía del cielo
en los camiones rojos
en los ojos de los locos
en los pasos de la muerte que corre por el andén y recita tu número
y otros números todos los números
tu palabra
y otras palabras
ninguna palabra
todas las palabras
palabras
recita tu nombre
y otros nombres
todos los nombres
nombres de vivos
nombres de cosas por hacer
nombres de canciones
El ángel vuela desde Alcalá y te busca entre las vías
remueve la basura
golpea las puertas
escupe a los dioses
grita hasta que contestas
y te dejas llevar
y te conviertes en nada
en todo
en nada
un hilo de saliva en llamas

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