© 2012 Txema Rodríguez

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- 16 septiembre, 2012

Aún emiten ese resplandor que puede sobreexponer una fotografía. Sincronizan con el momento, de un modo parecido al de los gatos.
Me siento bien entre ellos, como si algo por fin respirara. Aire leve, ligero, no contaminado aún.
En su carta al general X, Saint Exupéry escribió: “Me da igual si muero en la guerra; ¿Qué habrá quedado de lo que amé?”.
Ya estamos en guerra. Me pregunto: en tres o cuatro años ¿conservarán estas criaturas la magia suficiente para poder ver en un sombrero a una boa que se tragó a un elefante?
Valentina y Ángela. Qué nombres tan hermosos.










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Tierra quemada