La Tira de Contar

On earth there is no heaven, but there are pieces of it.
Jules Renard

El reloj no marca todavía las cinco de la madrugada. El tráfico de hombres y mujeres empujando carros cargados con cajas vacías o llenas de verduras promueve la broma constante sobre la conveniencia de regular los movimientos mediante un semáforo imaginario. La nave, con el ronroneo amortiguado de furgonetas y camiones de fondo, bulle como un hormiguero donde reina el color verde de acelgas o lechugas salpicado con notas de patata, nabo, coliflor y champiñón. De vez en cuando reina el naranja. Mezclado con cajas, básculas y figuras humanas que anotan pedidos, ponen nombres sobre las mercancías, van y vienen mientras hablan con acento árabe, rumano o chino. A veces en castellano y otras en valenciano. Es un sonido brumoso que se quiebra por gestos cuyo sentido es un arcano para inexpertos. Un vendedor al que aplauden siempre que llega tarde. Un chiste sobre la incontinencia de otro, ya mayor. Esas cosas de la huerta, salpicada ahora de razas y colores, de Argelia, Pakistán o Nigeria. Se llama la Tira de Contar, solo existe en Valencia y se remonta al siglo XII. Se trata de un mercado en el que los agricultores venden directamente aquello que producen. El nombre tiene que ver con la antigua costumbre de vender por piezas (que había que contar) las mercancías. Esos tallos brillantes, bulbos carnosos, hierbas de aromas esenciales. Los frutos de la tierra para los hijos de la tierra. Otra de esas maravillas de Valencia que los valencianos ignoran.

Una mujer prepara el género para la venta
Una mujer prepara el género para la venta
El trabajo de mujeres (esposas e hijas de agricultores) es muy habitual en la Tira de Contar
El trabajo de mujeres (esposas e hijas de agricultores) es muy habitual en la Tira de Contar
La actividad es frenética a las cinco de la madrugada
La actividad es frenética a las cinco de la madrugada
Claudio Hernández, uno de los veteranos, vende clementinas y naranjas
Claudio Hernández, uno de los veteranos, vende clementinas y naranjas
Las manos y la libreta de Pascual Company, agricultor de Picanya
Las manos y la libreta de Pascual Company, agricultor de Picanya
Los espacios para vender se llaman tarimas y se pueden alquilar incluso por días usando una máquina expendedora
Los espacios para vender se llaman tarimas y se pueden alquilar incluso por días usando una máquina expendedora
Adrián Martínez, de Torrent, vende unas acelgas espléndidas
Adrián Martínez, de Torrent, vende unas acelgas espléndidas
La Tira de Contar es ahora es un espacio en el que conviven agricultores y compradores de muchas razas y credos
La Tira de Contar es ahora es un espacio en el que conviven agricultores y compradores de muchas razas y credos
Tallos de puerros
Tallos de puerros

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