© 2016 Txema Rodríguez

Blanco y negro / Blog / Reportajes

La Tira de Contar

- 31 enero, 2016

On earth there is no heaven, but there are pieces of it.
Jules Renard

El reloj no marca todavía las cinco de la madrugada. El tráfico de hombres y mujeres empujando carros cargados con cajas vacías o llenas de verduras promueve la broma constante sobre la conveniencia de regular los movimientos mediante un semáforo imaginario. La nave, con el ronroneo amortiguado de furgonetas y camiones de fondo, bulle como un hormiguero donde reina el color verde de acelgas o lechugas salpicado con notas de patata, nabo, coliflor y champiñón. De vez en cuando reina el naranja. Mezclado con cajas, básculas y figuras humanas que anotan pedidos, ponen nombres sobre las mercancías, van y vienen mientras hablan con acento árabe, rumano o chino. A veces en castellano y otras en valenciano. Es un sonido brumoso que se quiebra por gestos cuyo sentido es un arcano para inexpertos. Un vendedor al que aplauden siempre que llega tarde. Un chiste sobre la incontinencia de otro, ya mayor. Esas cosas de la huerta, salpicada ahora de razas y colores, de Argelia, Pakistán o Nigeria. Se llama la Tira de Contar, solo existe en Valencia y se remonta al siglo XII. Se trata de un mercado en el que los agricultores venden directamente aquello que producen. El nombre tiene que ver con la antigua costumbre de vender por piezas (que había que contar) las mercancías. Esos tallos brillantes, bulbos carnosos, hierbas de aromas esenciales. Los frutos de la tierra para los hijos de la tierra. Otra de esas maravillas de Valencia que los valencianos ignoran.

Una mujer prepara el género para la venta

Una mujer prepara el género para la venta

El trabajo de mujeres (esposas e hijas de agricultores) es muy habitual en la Tira de Contar

El trabajo de mujeres (esposas e hijas de agricultores) es muy habitual en la Tira de Contar

La actividad es frenética a las cinco de la madrugada

La actividad es frenética a las cinco de la madrugada

Claudio Hernández, uno de los veteranos, vende clementinas y naranjas

Claudio Hernández, uno de los veteranos, vende clementinas y naranjas

Las manos y la libreta de Pascual Company, agricultor de Picanya

Las manos y la libreta de Pascual Company, agricultor de Picanya

Los espacios para vender se llaman tarimas y se pueden alquilar incluso por días usando una máquina expendedora

Los espacios para vender se llaman tarimas y se pueden alquilar incluso por días usando una máquina expendedora

Adrián Martínez, de Torrent, vende unas acelgas espléndidas

Adrián Martínez, de Torrent, vende unas acelgas espléndidas

La Tira de Contar es ahora es un espacio en el que conviven agricultores y compradores de muchas razas y credos

La Tira de Contar es ahora es un espacio en el que conviven agricultores y compradores de muchas razas y credos

Tallos de puerros

Tallos de puerros

Prev Post:

Hombre sin ojos

Next Post:

El amor diez veces

3 responses

  1. Juan Martin dice:

    Precioso digno de leer

    1. txema dice:

      Gracias.

  2. Pingback: La tira de contar

Comments are closed.