© 2016 Txema Rodríguez

Blog / Color

Vidriera

- 1 abril, 2016

Para C.

Un día permanecí sentado y el rayo entró por una vidriera rota de la catedral. Como una especie de telegrama. Mientras, las personas, a mi alrededor, miraban a sus santos. Tuve la sensación de que se trataba de algo personal. Durante esa semana en la que deambulo por las calles de Málaga hasta perder la noción del tiempo, envuelto en inciensos aromáticos, sonidos de campanas y roces de telas no dejo de hacerme preguntas. Trato de entender de qué color es el agua que corre bajo estas tierras, qué mueve, qué provoca, qué causa todo esto. El sentimiento colectivo. Y los prejuicios sobre unos y otros. Imágenes religiosas, futbolistas, partidos políticos. Me siento pequeño, incapaz de hallar respuestas, pero gigante a la hora de hacer frente a las incertidumbres. Tomo un puñado de fotos para acompañar estas líneas (mis pupilas necesitan un descanso), podrían ser éstas u otras, qué más da. Podrían ser todas las publicadas. O ninguna.

En mi mente suena la voz de una mujer, es tímida y cauta. Nuestros insomnios se hacen compañía. Como la vidriera y el rayo de luz.

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